Nuestra historia: una casa con memoria en el corazón de Copiapó
Desde los años 40 hasta hoy, esta casa ha sido hogar, refugio, encuentro y memoria viva.
Desde los años 40 hasta hoy, esta casa ha sido hogar, refugio, encuentro y memoria viva.
En Juan Godoy 50, frente a la Iglesia San Francisco, hay una casa que ha visto pasar generaciones, conversaciones, música, celebraciones y nuevos comienzos. Mucho antes de convertirse en Tea O’Clock, este espacio ya formaba parte de la vida íntima y cultural de Copiapó.
Su historia no se explica solo por sus muros, sino por las personas que la habitaron y por el espíritu acogedor que, década tras década, ha permanecido intacto. Ese espíritu es el que hoy inspira nuestro salón de té.
La historia de la casa de los abuelos en Copiapó
Todo comenzó en la década de 1940, cuando Félix Alcayaga (el abuelo Félix) compró esta casa para formar aquí su hogar junto a Emilia Barrera. Frente a la Iglesia San Francisco y en un barrio profundamente conectado con la historia de Copiapó, la casa empezó a llenarse de vida familiar, rutinas sencillas y recuerdos que con el tiempo se volverían entrañables.
Félix había llegado muy joven desde el interior de la Cuarta región a la ciudad, después de una infancia difícil y de años marcados por el esfuerzo. Con el tiempo construyó una vida de trabajo y estabilidad, desarrollando una larga trayectoria en la Escuela de Minas de Copiapó. En esos años, comprar una casa no era un trámite sencillo ni existían los créditos hipotecarios como hoy: esta fue una compra hecha con constancia, pago a pago, como tantas historias silenciosas de esa generación.
Aquí crecieron sus hijos Felix y Violeta, se compartieron los días de barrio y se tejieron pequeños rituales familiares que todavía conmueven cuando se recuerdan. Frente a la casa, en la plaza junto a la iglesia, los niños aprendian a caminar afirmados de las rejas bajas de los jardines de la plazoleta Juan Godoy. Eran años en que la vida cotidiana transcurría entre vecinos, familia, juegos y una ciudad que todavía conservaba otro ritmo.
Con el paso del tiempo, la casa también fue escenario de reuniones, celebraciones y encuentros juveniles, especialmente en los años 60, cuando la nueva generación empezó a llenar sus espacios de música, amistades y fiesta. No era solo una casa familiar: ya comenzaba a convertirse en un lugar donde la gente se reunía, compartía y dejaba recuerdos.
Luego de la jubilación del abuelo, cuando Félix y Emilia se trasladaron a Caldera hacia fines de los años 70; quedó atrás una época fundacional. Pero algo esencial permaneció: la sensación de cobijo, de casa vivida, de hogar abierto a los demás. Ese sello, sin saberlo todavía, seguiría acompañando a este lugar en las décadas siguientes.
El Café La Lechuza y la vida cultural de la casa en los años 90
Décadas después, la historia de la casa tomó un giro inesperado y profundamente creativo. A comienzos de los años 90, Félix Alcayaga hijo regresó a Copiapó junto a Tania Arzic y volvió a habitar este lugar, dándole una nueva vida. Así nació el ya mítico Café La Lechuza, un espacio que con el tiempo se transformó en una referencia afectiva y cultural para muchas personas de la ciudad.
La experiencia teatral de Félix y la mirada creativa de Tania le dieron a la casa una energía distinta. La Lechuza fue cafetería, peña, café concert y escenario. Había mesas, cocina, bar, conversación, humor, música y una atmósfera que invitaba a quedarse. Lo que ocurría allí no era solo consumo: era encuentro.
Con los años, La Lechuza se convirtió en un verdadero epicentro cultural. Después de actuar en otros espacios nocturnos de la ciudad de Copiapó, muchos músicos y artistas llegaban hasta aquí para seguir la noche compartiendo canciones, improvisaciones y amistad. El escenario quedaba abierto y la casa volvía a cumplir, ahora de otra manera, el mismo papel de siempre: ser un punto de acogida de personas.
Quienes vivieron esa época la recuerdan como un tiempo bohemio, intenso y entrañable. La música se mezclaba con las conversaciones, los estilos se cruzaban y la madrugada parecía no tener apuro. Más que un local, La Lechuza fue un refugio cultural donde coincidieron artistas, universitarios, amigos y noctámbulos, dejando una huella profunda en la memoria de Copiapó.
Hoy, cuando Tea O’Clock mira hacia esa etapa, no lo hace desde la nostalgia vacía, sino desde el reconocimiento a una casa que supo transformarse sin perder su esencia.
Cómo nació Tea O’Clock en la casa familiar de Juan Godoy 50
La historia reciente de la casa también está marcada por la adversidad y la reconstrucción. El aluvión de 2015 dañó gravemente la propiedad y dejó inutilizados gran parte de sus espacios. Sin embargo, el valor histórico y afectivo de este lugar hizo posible su recuperación, permitiendo que la casa volviera a levantarse y siguiera siendo parte viva de la ciudad.
Años después, en 2024, la casa encontró un nuevo destino. Aunque la marca Tea O’Clock ya venía desarrollándose desde años antes y tomó fuerza durante la pandemia con sus recordadas cajas de desayuno de estilo vintage; fue el 8 de julio de 2024 cuando abrió oficialmente sus puertas en Juan Godoy 50 como salón de té. Detrás de esa apertura hubo meses de trabajo, adaptación de espacios, recuperación del patio y preparación del proyecto para hacerlo realidad.
Más que instalar un negocio en una casa familiar, Tea O’Clock significó devolverle sentido a un lugar cargado de historia. La terraza, los salones, los objetos rescatados, la estética vintage y la música que evoca otras décadas dialogan con ese pasado y lo traen al presente con una nueva forma de hospitalidad: la del té, la pausa y la conversación.
Hay algo especialmente conmovedor en este nuevo capítulo. Quienes hoy llegan a Tea O’Clock hablan de una casa acogedora, de un ambiente que invita a quedarse y de una calidez que se siente desde el primer momento. Como si, más allá de los cambios, la casa siguiera ofreciendo lo mismo que ha entregado por generaciones: cobijo, encuentro y memoria.
Esa continuidad es, quizás, la verdadera historia de Tea O’Clock.
SALÓN DE TÉ
🎀 Estilo único vintage y nostálgico.
🕰️ Lunes a Viernes: 10-13 y 16:30-20hrs.
Sábado y domingo: 11-14
🦉 Juan Godoy 50, Copiapó ⬇️⬇️
